No me quejaré. He recibido la vida como una herida y he prohibido al suicidio que cure la cicatriz. Quiero que el creador contemple, en cada hora de su eternidad, la grieta abierta. Es el castigo que le inflijo.
Toda gran filosofía es la confesión de su creador y una especie de autobiografía involuntaria e inconsciente.
El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.
El hombre, por lo menos, es música; un tema magnífico que convierte también en música su vastísimo acompañamiento, su matriz de tormentas y estrellas. El hombre mismo en su condición es eternamente una belleza en la forma eterna de las cosas.
Cuando todo vuelva a retirarse a la matriz del tiempo, reinará el caos de nuevo, y el caos es la partitura en la que está escrita la realidad.