Ningún hombre ha dado gratuitamente parte de su libertad propia con solo la mira del bien público: esta quimera no exîste sino en las novelas. Cada uno de nosotros querria, si fuese posible, que no le ligasen los pactos, que ligan á los otros. Qualquiera hombre se hace centro de todas las combinaciones del globo.
Desde entonces, el recuerdo de León fue como el centro de su hastío; chisporroteaba en él más fuerte que en una estepa de Rusia, un fuego de viajeros abandonado en la nieve.
En vida de Néstor Kirchner, El Furia, el núcleo duro del kirchnerismo cabía entero en un Renault 4 L. Eran cinco o seis, con De Vido y Cristina incluidos. En la versión cristinista, patológicamente renovada, se derivó en un Frepasismo Tardío. Con contados peronistas infiltrados. Encuadrados y de aplauso rápido.
El núcleo de mi teoría discursiva de la verdad puede formularse por medio de tres conceptos básicos: condiciones de validez, pretensiones de validez y redención de una pretensión de validez
Hemos llegado al meollo de la cuestión: ustedes tienen un problema y este problema se llama tres por ciento.
Belano, le dije, el meollo de la cuestión es saber si el mal (o el delito o el crimen o como usted quiera llamarle) es casual o causal. Si es causal, podemos luchar contra él, es difícil de derrotar pero hay una posibilidad, más o menos como dos boxeadores del mismo peso. Si es casual, por el contrario, estamos jodidos. Que Dios, si existe, nos pille confesados. Y a eso se resume todo.
2do. Diluvio. Noche de la noche llega ante las aguas y el fuego. Hombres meditad. El mar avanzará, inundará en diluvio, se derretirán los cascos polares. El eje de la Tierra regresará y el ecuador será polos. El mar será sangre. Final de finales
Cuando las naciones del eje estaban en su apogeo militar y en su éxito propagandístico, adoptamos esta divisa; Ni Berlín ni Moscú: Bolivia Nueva.
Estoy interesado en la creación de un espacio mediante contrastes de colores en lugar de ser mediante una simple sombra de luz y oscuridad.
Tuve miedo como no lo he tenido jamás, pero no quise que mi madre y mis hermanas me creyesen cobarde, y permanecí inmóvil en medio del presbiterio, con los ojos fijos en la puerta entreabierta. La luz de la lámpara oscilaba. En lo alto mecíase la cortina de un ventanal, y las nubes pasaban sobre la luna, y las estrellas se encendían y se apagaban como nuestras vidas.
Un faro latía en las rocas, azulando la noche con una pupila que se abría y cerraba al iluminar los árboles, las dunas y un haz de sombras que se desplazaba despacio, sembrado de escamas.
Tú y yo parecemos de 4 años. Queremos saber el por qué y el cómo así de todo. Queremos revelarnos a nosotos mismos a voluntad y hablar con franqueza. Y nunca hablar banalidades y ser intuitivos, y preguntar al extremo, y encontrar a Dios, mi faro torturado... Necesitamos compañeros que compartan nuestra opinión. (Joining You - 1998).