Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita
La dificultad de hacer creer a alguien, la decepción de no infundir confianza, y el amor topo-geométrico para tratar de inspirar confianza a pesar de todo...Sólo al alcanzar ese santuario, será posible atravesar esa puerta de duda que conduce a la verdad y avanzar más, ¿No cree? No he dado ninguna vuelta, se lo aseguro.
La fascinación va un paso más allá del interés. El interesado quiere saber si algo funciona o no. El fascinado quiere aprender cómo es que funciona. Aprenda a convertir la frustración en fascinación. Aprenderá más fascinándose con la vida que frustrándose con ella.
El rencor es la sumatoria de la frustración humana.
Me encantó hacer el papel de Eduardo Manostijeras porque no hay nada cínico, hastío ni impuro en él. Casi es un chasco mirarme en el espejo y darme cuenta de que no soy Eduardo.
Pues hay gente por la calle que se cree que con negar el infierno ya puede vivir tranquila. Son idiotas. Menudo chasco se van a llevar en la muerte.
Yo puedo hacer una canción en diez minutos, pero puedo tardar 14 años en hacer una buena canción. Mi lucha siempre ha sido tratar de hacer un disco entero, no sólo tener dos o tres canciones buenas y ya está. El dinero que se gasta la gente para comprar un disco es un dinero muy importante, entonces vaya desilusión si al final el disco no le gusta.
Se requiere de mucha desesperación, insatisfacción y desilusión para escribir unos pocos buenos poemas. No es para todo el mundo ya sea para escribirlos o siquiera leerlos
La idea de que los teoremas se deducen de los postulados no se corresponde con la simple observación. Si se descubriese que el teorema de Pitágoras no deriva de los postulados, se volvería a buscar una manera de alterar los postulados hasta que eso sea cierto. Los postulados de Euclides derivan del teorema de Pitágoras, no al revés
Con el dinero ocurre al revés que con las personas: cuanto más libre, peor.
La pequeña pantalla es la barraca de feria donde el pueblo viene a ver las maravillas del mundo.
La Primera Guerra Mundial fue una guerra que nadie quería y una catástrofe que nadie pudo haberse imaginado.
La poesía de mañana, después de la catástrofe del mundo, habrá de ser reflejo del temblor universal.