La vida es dura, si ha de ser grande. Solo admite elección entre victoria y derrota, no entre guerra y paz.
No nos arriesgaremos prematura e innecesariamente al coste de una guerra nuclear a escala mundial, en la cual incluso los frutos de la victoria serían unas cenizas en nuestros labios, pero tampoco eludiremos ese peligro en cualquier momento en que haya de hacérsele frente