Querrá sepultar la cara entre sus manos y llorar y gemir rogando una piedad que sabe que no existe
En su consternación, oficiales austríacos, llenos de desesperación y de rabia, van al encuentro de la muerte, no sin vender cara su vida; algunos, en el exceso de su pena, se suicidan, no queriendo sobrevivir a esta fatal derrota; los más no se reincorporarán al respectivo regimiento sino cubiertos de la sangre de sus heridas o de la del enemigo. Rindamos a su bravura el homenaje que merece.
Cualquier Estado forzado a dedicar muchas de sus energías en controlar física y psicológicamente a millones de sus propios sujetos, no podría sobrevivir indefinidamente.
...: el silencio que los jóvenes han de guardar ante personas de más edad; cómo han de hacer que se sienten y levantarse ellos en su presencia; el respeto de los propios padres; y también el modo de cortarse el pelo, de vestir y calzar,el pergeño general del cuerpo y, en fin, todo cuanto hay de semejante a esto. ¿No te parece?
Perseverar en el cumplimiento de su deber y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia.