Nunca los hombres concilian sus opiniones. A lo más que llegan es a soñar la realidad o a vivir el ideal. Y la diferencia del apetito subsiste. Pero el hombre de estas tierras debe ser más exigente y más humano; debe querer la mejor realidad; la posible, la que madura y crece en sus manos. Esto será como vivir el ideal de la realidad.
Se puede soñar con una cultura donde todo el mundo estalla en risas cuando alguien dice: esto es cierto, esto es real.
Con un olor de olvido en los cabellos, con un sonar de venas misteriosas.
Suelo soñar con escapar de todo tipo de ataduras y esposas como Houdini.