Su piel, puesta a punto de caramelo por efecto de los rayos de sol, suscitaba deseos de morder.
No soy famosa por los hombres con los que me exhibo, sino por los que me oculto
Lucian Freud, a capturado un lado oculto mio en este retrato, algo que ninguna fotografía pudo captar jamás.
Todos los trajes de las mujeres son solamente una transacción entre el deseo manifiesto de vestirse y el deseo encubierto de desnudarse
Fui condenadamente afortunado por convertirme en actor. Actuar para mí es ponerme una máscara. La peor tortura que puede sucederme es no tener una máscara tras la que ocultarme
Dad una máscara al hombre y os dirá la verdad.