Sé que las campañas políticas, en ocasiones, pueden parecer poco importantes, incluso tontas. Y son carne de cañón para los cínicos que dicen que la política no es más que un enfrentamiento de egos o un territorio que se disputan grupos de intereses
Creo que el cuento, a diferencia de la novela, la poesía y el ensayo, es el género más anquilosado, porque no ha tenido grandes renovaciones. La novela ha sido un territorio perpetuo de experimentación.
Personas hay que reputarán de triste una comarca por el hecho de haber estado en ella en tiempo lluvioso.
Un cambio en los climas del corazón vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla sobre la tumba helada. Un clima en la comarca de las venas cambia la noche en día; la sangre entre sus soles ilumina al viviente gusano.
En esto nos salvamos todos y nos vamos todos. Dije que teníamos un equipo para estar entre los ocho o los diez primeros y era lo que uno veía. Y sigo diciendo lo mismo. Teníamos que estar de mitad de la tabla para arriba. En la segunda fase se ha hecho excelente y estaríamos ahí, en esa zona de la tabla
Remontando el Orinoco, digo, y entrando ya en la zona amazónica, me di cuenta que América es uno de los pocos lugares del mundo donde el hombre del siglo XX, puede convivir con el hombre que corresponde a la era del paleolítico o del neolítico en la historia humana.
Nuestra historia empieza en una colonia aristocrática de cualquier urbe populosa y moderna: México, Nueva York, París...En todas ellas existen familias ricas que gozan de comodidades y lujos. Sin importarles o ignorando que el mismo cielo ampara también a muchos desheredados de la vida y la fortuna.
Las calles de esta colonia inventada contienen una aspiración no racial, sino cósmica. Las calles tienen nombres de galaxias.
Los estratos básicos de la experiencia, que constituyen la motivación del arte, están emparentados con el mundo de los objetos del que se han separado. Los insolubles antagonismos de la realidad aparecen de nuevo en las obras de arte como problemas inmanentes de su forma. Y es esto, y no la inclusión de los momentos sociales, lo que define la relación del arte con la sociedad.