Como un camino en otoño: tan pronto como se barre, vuelve a cubrirse de hojas secas
...hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan tranquila y delicada, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra.
Siempre acaricio al perro con la mano izquierda, porque si me muerde me queda la derecha para pintar
(Todo por embarrar el recuerdo de Marisa contra los muslos de otras).