La ley va en contra del hombre. El hombre debe decidir
Nadie puede justificar, por ningún motivo, la matanza indiscriminada de civiles indefensos. Ninguna causa o bandera puede validar el uso del terror asesino en contra de mujeres, hombres y niños.
Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma parte de la misión de la Iglesia.