Yo no he logrado sus títulos, pero he logrado ascensos, y hay triunfos, y sobre todo hay muchos amigos atrás, y muchos compañeros. He sabido perder y he sabido ganar. Él, de momento, gana casi siempre. No sé si está sabiendo ganar, no me parece que mucho... pero alguna vez perderá, ¿eh? Y aquí al que escupe para arriba, al final le acaba cayendo... Y ahí le quiero ver...
Hay lo alto, y luego está lo alto, y para llegar muy alto -me refiero tan alto que se puede caminar sobre el agua, que el alto -. Ahí es donde me voy a ir
Un mentiroso aquí es famoso por su encanto, ¡Un abogado hará que un hijo puta se parezca a un santo!
¿De qué tiene miedo? Aquí solamente estamos nosotros, el viento y los perros. La lista de los testimonios tranquilizadores no era, a decir verdad, muy feliz: el viento es parlanchín por definición, y el príncipe era a medias siciliano. De absoluta confianza solamente eran los perros y sólo porque estaban desprovistos de lenguaje articulado.