En el jardín el arquitecto invita al reino vegetal a colaborar con él. Un jardín bello es presencia permanente de la naturaleza. Por la naturaleza reducida a proporción humana y puesta al servicio del hombre, es el más eficaz refugio contra la agresividad del mundo contemporáneo.
No se puede tener una civilización permanente sin una buena dosis de amables vicios.
No se recuerda que ningún ser humano haya conseguido una felicidad perdurable mediante el convencimiento de que está en mejor situación que otros seres.
Los prejuicios son lo más perdurable que existe en el espíritu humano.
Hace dos años conocí al hombre de mi vida y ahora estoy más en paz que nunca, feliz. Jordan me apoya en todo, es sólido como una roca. Por eso le dediqué una balada, Save Me from Myself
Cuando no se encontraba oscurecido por los prejuicios, cosa que, por desgracia, muy pocas veces ocurría, su entendimiento era sólido y excelente. Sus pasiones eran violentas; no escatimaba fatigas para satisfacerlas y perseguía con furor a quienes se oponían a sus deseos.
Nuestra raza es resistente por su linaje.
No hay ninguna facultad del alma humana que sea tan persistente y universal como el odio.
Cualquiera le habría tomado por un simple aprendiz de hechicero que había escapado de su maestro por rebeldía, aburrimiento, miedo o un gusto persistente por la heterosexualidad.
El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
Nuestros barcos eran, ciertamente, juguete de los vientos y las olas, del mismo modo que Gulliver lo era de los gigantes brobdinagianos, pero nosotros, en nuestra estable morada, quedábamos a salvo de las heridas de aquella naturaleza en erupción.