Solía vivir en una habitación llena de espejos, todo lo que veía era yo.
Me dieron una habitación inmunda con una ventana que daba a un patio interior, pero no me importó mucho. Estaba demasiado deprimido para preocuparme por la vista.
Desde el cuarto que construimos a nuestro alrededor, estiramos las manos para tocas la ventana abierta al otro lado del jardín.
Cuando me despierto, voy a tropezones hasta el cuarto de baño y bebo grandes tragos de agua del grifo hasta que no puedo beber más. Me quito mis ropas sudorosas y me derrumbo de nuevo sobre la cama, desnuda, y de alguna forma vuelvo a encontrar el sueño.
Sólo dejaba que los tiros volaran. Ya sabes, sin dejar ninguna bala en la recámara
Mi química con la banda nos ayudó a ponerla de nuevo en la parte alta y me dio una credibilidad musical que nunca había tenido antes, pero no pude conseguir el reconocimiento que necesitaba. Me sentía como si estuviera encerrado en un cubículo pequeño, como si estuviese en una casa ajena