Conceder la inmortalidad a cada perico de los palotes fue el mayor y más pérfido atentado contra la humanidad noble.
El espíritu infantil no es un vaso que tengamos que llenar, sino un hogar que debemos calentar.
Fue realmente encantador (José Mourinho), llamándome jefe y gran hombre cuando nos tomamos una bebida de después del partido. Pero habría ayudado si sus palabras hubieran estado acompañadas de un buen vaso de vino. Lo que me dio fue disolvente de pintura