Los hombres se atan al cuello un pañuelo celeste o rojo, con lo cual se ahorran juiciosamente la molestia de inventar un programa.
Con frecuencia pedimos al cielo recursos que residen en nosotros mismos. El destino celeste nos deja libres en nuestras acciones y no retarda nuestros designios, sino cuando somos lentos en ejecutarlos.
El mundo es uno, y es una la vida. La actividad más dulce y celestial participa en alguna medida de la violencia.
Todo aquello que siente, conoce, quiere y tiene la facultad de desarrollarse, es celestíal y dìvino y por esa razón tiene que ser inmortal.
Absorberse en el estudio de lo sobrenatural es peligroso.
En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural
...¿cómo podrá un hombre que no ha tenido una revelación sobrenatural asegurarse de que el que declara esa ley lo ha hecho por revelación? Y ¿cómo podrá estar obligado a obedecer esas leyes?
No soy cristiana, musulmana, ni judía. Soy un ser humano seglar. No creo en lo sobrenatural pero respeto el derecho de los demás a creer en ello.