Tengo de mi raza el ascetismo y del diablo la soberbia.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Los buenos habrían de llamar demonio al superhombre.
El demonio es como un perro rabioso atado a la cadena; no puede herir a nadie más allá de lo que le permite la cadena. Mantente, pues, lejos. Si te acercas demasiado, te atrapará