Y, ciertamente, cuando consideramos cuán adecuadamente se vinculan entre sí la evidencia natural y la evidencia moral, y componen una sola cadena de inferencias, no tendremos reparos en admitir que son de una misma naturaleza y derivadas de los mismos principios.
La cadena del matrimonio pesa tanto que es preciso sean dos para llevarla, y, a veces tres