Te besé en los labios. Densos, rojos. Fue un beso tan corto, que duró más que un relámpago, que un milagro, más. El tiempo después de dártelo no lo quise para nada ya, para nada lo había querido antes.
Sé tú quien delimite los estándares. No esperes que tus empleados trabajen mas duro que tú. Tan simple como: sé un ejemplo