Los temores, las sospechas, la frialdad, la reserva, el odio, la traición, se esconden frecuentemente bajo ese velo uniforme y pérfido de la cortesía.
Desconfiemos siempre de los que nos creen capaces de mayores triunfos de los que hemos podido lograr. Es el modo pérfido de considerarnos fracasados.
Conozco los secretos del alma del paisaje, y sé lo que entristece, y sé lo que consuela, y el viento traicionero y el bárbaro oleaje conocen la invencible firmeza de mi vela.
Más traicionero que la política sólo la justicia. Por eso andan siempre juntas, de la mano.
Sin embargo, los personajes bíblicos no son sólo históricos: también son imágenes interiores y universales del hombre. judas es un personaje histórico, pero también es el arquetipo del traidor y del hombre decepcionado. También existe en judas otro aspecto del arquetipo: el del suicida.
Cada hombre prominente en la actualidad tiene sus discípulos, y siempre hay un judas que escribe la biografía.
No asistí al evento por una sencilla razón: Me parecía deshonesto visitar un país que actualmente está bombardeando Irak
Creer en algo y no vivir para ello es deshonesto
Y lo que terminará por deteriorar aún más el sentimiento de la virtud es que no solamente no es un primer movimiento, natural, sino que es, por definición, un movimiento vil e interesado que parece decir: te doy para que me des.
Se dejó arrastrar por los impulsos que retuercen al hombre que se siente por primera vez a las puertas de la cárcel, impulsos ciegos que conducen a un desdichado a jugarse la vida en un naipe o en una mujer. Quizá buscando en el naipe y en la hembra una consolación brutal y triste, quizá buscando en todo lo más vil y hundido cierta certidumbre de pureza que lo salvará definitivamente.
No tengo nada más que ofrecer que; sangre, ímprobo esfuerzo, sudor y lágrimas
La costumbre de ver el buen lado de cada cosa vale una fortuna. Todas las cosas tienen un lado bueno y otro malo y si sólo consideramos lo malo, nos parecerá que estamos en un mundo insoportable
No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto.