¿No se adhiere usted a ningún partido? No, quiero seguir pudiendo despreciar a todos los sinvergüenzas, y especialmente a los de ideas parecidas a las mías.
Aprended justicia, ¡oh vosotros advertidos!, y a no despreciar a los dioses.
Hase de menospreciar la facundina, que antes envuelve la sentencia que la declara.
Es cobardía menospreciar la vida, y esfuerzo resistir a grandes desgracias.
No hay deber que podamos subestimar tanto como el deber de ser feliz.
De todos los peligros, el mayor es subestimar al enemigo
Todos los conceptos de la Iglesia se hallan reconocidos como lo que son, como la más maligna superchería que existe, realizada con la finalidad de desvalorizar la naturaleza, los valores naturales; el sacerdote mismo se halla reconocido como lo que es, como la especie más peligrosa de parásito, como la auténtica araña venenosa de la vida...
No he logrado nada solo. Millones de personas en todo el mundo ansiaban la paz. Por eso digo que no hay que minusvalorar el poder de la oración.
En ese mismo momento, cuando en verdad podíamos decir: Vano es el socorro del hombre, quiso Dios, para nuestra grande y dulcísima sorpresa, abatir la furia del mal, y al declinar la malignidad de éste, y aunque aún había un número infinito de enfermos, cada vez fueron muriendo menos.
Aconsejar a otros, y desatender su propia seguridad, es insensato.
Ser débil es rehusar de ti mismo