Un verdadero marido siempre es desconfiado
Soy un gran falso mientras finjo la alegría, y tu el gran desconfiado cuando finjes simpatía.
Es bueno, e incluso puede ser hermoso el reírse de la vida, con tal que se viva. Hay que colocarse por encima de todo, y por encima de uno colocar su espíritu, es decir, la libertad de la idea: declaro impío todo límite a ésta.
No es verdaderamente impío el hombre que niega los dioses que la multitud venera, sino aquél que afirma de los dioses lo que la multitud cree de ellos
Un político incrédulo no haría nada jamás por su patria.