Nosotros..., en fin, podríamos ser amigos, ¿no crees? añadió. También podríamos ser raros ejemplares de una exótica raza de elefantes africanos bailarines respondió el gato. Pero no lo somos. Por lo menos continuó con tono rencoroso, tras clavar una breve mirada en Coraline, yo no.
Siempre he escuchado mucha música. Era compulsivo. Cuando tenía 16 años intentaba clavar todas las canciones, y sentía que hacía bastantes progresos.