Hay placer en los bosques sin senderos, hay éxtasis en una costa solitaria. Está la soledad donde nadie se inmiscuye, por el oceáno profundo y la música con su rugido: No amo menos al hombre pero si más a la naturaleza.
Sus dedos exploraron felices toda mi espalda con delicadeza, suavemente, y poco a poco convirtieron mi piel en una barra libre de sensaciones deliciosas. Estaba conmovida. Hundí la cara en la almohada para ocultar mi éxtasis y mis lágrimas.
La juventud es una embriaguez continua, es la fiebre de la razón.
La embriaguez no crea los vicios, se limita a ponerlos en evidencia.
El desvanecimiento de los ideales es triste prueba de la derrota del esfuerzo humano.
Hay placer en los bosques sin senderos, hay éxtasis en una costa solitaria. Está la soledad donde nadie se inmiscuye, por el oceáno profundo y la música con su rugido: No amo menos al hombre pero si más a la naturaleza.
Hubieras temido ver tu cuerpo sangrante en el éxtasis de aquella ceremonia, el proferimiento de cuyo nombre tan sólo hubiera bastado para hacerte morir de un goce irresistible, de un goce que hubiera trascendido todas las posibilidades de tu cuerpo y que te hubiera aniquilado con un ruido de olas...
Tú que vendes tu vino por dinero, ¿qué podrás comprar con el dinero que sea mejor que la embriaguez del vino?
La embriaguez no crea los vicios, se limita a ponerlos en evidencia.
El se desmayó delante de mi. No fueron las pastillas, fueron los hombres de gris.
Con desmayo se alaban las maldiciones.
El desvanecimiento de los ideales es triste prueba de la derrota del esfuerzo humano.