No imagines que hay alguno de nosotros que entienda totalmente estos arduos problemas; antes bien, sólo de vez en cuando brilla la verdad tan clara como la luz del día, y entonces, nuestra naturaleza y hábito corren un velo sobre lo que percibimos, y volvemos a la oscuridad, casi tan densa como al principio.
Llevo una profunda tristeza en el corazón que de vez en cuando debe estallar en sonido.
Una frase burlona ha decidido en ocasiones la suerte de más de una amistad y tal vez, más de un reino.
Por ruego de aquél punteaba en ocasiones para alguna endecha antigua o espinela amorosa las cuerdas de la guitarra. ¡Ah galardones de la dicha expresa en versos campesinos! ¡Ah tristes ingenuos que resucitaban infortunios, porque el amor, como el vino, revive las penas!
Que ocasionalmente violemos nuestro propio código moral, no implica que no seamos sinceros al defender ese código.
Un buen perro puede ocasionalmente morder, pero un hombre dispara siempre con una sonrisa.