¿Qué poco vale uno ya! Hasta las ratas se suben a ensuciar la azotea de los pensamientos. Esto es lo que hay de nuevo en mi vida: ratas. Ya tengo ratas, piojos, pulgas, chinches, sarna. Este rincón que tengo para vivir será muy pronto un parque zoológico, o mejor dicho, una casa de fieras...
¡Cómo me gustaría que una ola fresca cubriera mi mente. Que el mundo se trocara en hoja seca, o en un vilano al viento, Para que yo pudiera encontrarte de nuevo Sola!