Jamás he conocido las pasiones más odiosas, nunca ha invadido mi corazón la envidia, la maldad, ni la venganza... en ocasiones la ira, pero no soy muy hábil y jamás guardo rencor
Las flores más bellas son en ocasiones las más peligrosas
No es algo malo que los niños, ocasionalmente y en forma cortés, pongan en su lugar a sus padres.
Que ocasionalmente violemos nuestro propio código moral, no implica que no seamos sinceros al defender ese código.