¡Arresta a todos los gobernantes por el tiempo necesario, desgarra y quema sus leyes!¡Destruye las prisiones, aniquila la burocracia, suprime todo poder de Estado!
Para el habitante de Nueva York, Paris o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente