Las dietas para adelgazar sirven a la gente para ganar peso más lentamente.
Yo proclamo que la fuerza que impide que el mercurio se caiga es externa y que esa fuerza proviene de fuera del tubo. Sobre la superficie del mercurio que permanece en la cubeta descansa el peso de una columna de cincuenta millas de aire...
No es la carga la que nos vence, sino la forma como la acarreamos.
Quien viaja en un tren y sigue con su carga sobre la cabeza está loco. Si la baja, descubrirá que esa carga también llega a destino. De un modo parecido, no adoptemos la pose de quienes ejecutan la acción: entreguémonos a la fuerza que nos guía.
La afirmación de los derechos humanos (en contraposición a los derechos de los animales) no es propiamente una razón emotiva nada más; los individuos poseen derechos, no porque sintamos que deberían, sino debido a una investigación de la naturaleza del hombre y del universo.
La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella
A la derecha, la única moderación que le gusta es la salarial.
La moderación de las personas felices se debe a la placidez que la buena fortuna da a su temperamento.
Aunque la mayoría de los ríos españoles no son navegables, en compensación casi todos son andables.
El amor es la compensación de la muerte.
Don Porfirio ha sido el mejor presidente que ha tenido el país y es que precisamente él fue quien buscó, en materia económica, un equilibrio de fuerzas entre las que tenían injerencia en México como lo era Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
El sufrimiento no tiene mayores explicaciones, es parte del equilibrio de la vida. Se vive entre la alegría y el sufrimiento.
Toda manifestación positiva de la vida es agresiva. Gran parte de la perniciosa inhibición de la agresividad que sufren nuestros niños obedece a la equiparación de agresivo con perverso
Ni lo uno ni lo otro. Toda la obra de Costa está impregnada de un verdadero culto a la libertad. Y esto es a mi juicio más auténticamente representativo de la personalidad de Costa que unas cuantas frases pronunciadas o escritas las más de las veces a propósito de temas de los que provocaban con mayor agudeza su falta de ponderación y mesura, no tanto en las ideas como en las palabras.
En todas las obras de Shakespeare, sin importar los trágicos eventos que ocurran, sin importar las alzas y las caídas, retornamos a la estabilidad en el final.
La estabilidad de todos los regímenes se ve alterada por el poder corrosivo del tiempo