Y en la filosofía no podemos ir más lejos de afirmar que la creencia es algo sentido por la mente que distingue las ideas del juicio, de las ficciones de la imaginación.
Así que nadie puede afirmar en estos momentos que el camino de la guerra será más corto que el de las inspecciones. Como tampoco puede nadie afirmar que esa opción desembocaría en un mundo más seguro, más justo y estable. Y es que la guerra siempre es la prueba de un fracaso.
Sin tiempo de pararse a pensar, la única esperanza es el próximo trago.
Fue fácil pronosticar el fracaso absoluto de tan sabio gobierno, porque los hombres son estúpidos y prefieren cobijarse en los brazos de la esclavitud a pararse ante los vientos de la libertad y vivir de acuerdo con este difícil camino, y por su naturaleza prefieren robar que trabajar, dormir que vivir, comer que pensar, traicionar que ser fieles, deshonrar en lugar de honrar.