Conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos, y suponiendo incluso un orden entre ellos que no se parecen naturalmente unos a otros
Sofía.- Sé, Mercurio, que el conocimiento universal es distinto del particular, como lo finito de lo infinito.
Ante las constantes visitas de navieros extraterrestres la ciencia negará, luego dudará y por fin dirá ¡verdad es! Y nuestra sapiencia ha quedado atrás. ¡Siglos nos vigilan y contemplan!
Mucha erudición no enseña comprensión; sino, se la habría enseñado a Hesíodo y a Pitágoras, y a su turno tanto a Jenófanes como a Hecateo.
Lo que se espera de un escritor en América Latina es una mezcla de profeta, crítico, cómico, conciencia en el exilio, bondad, erudición y modestía. Prefiero la de que somos escritores sólo para no ser simple borrachos.
Para que la mujer llegue a su verdadera emancipación debe dejar de lado las ridículas nociones de que ser amada, estar comprometida y ser madre, es sinónimo de estar esclavizada o subordinada.
La metafísica no es una discusión estéril sobre nociones abstractas que escapan a la experiencia, es un esfuerzo vivo por comprender desde adentro la condición humana en su totalidad.
Si alguien dice que me proporcionó información secreta, el delito lo cometió él, no yo
La televisión es un medio maravilloso que ha hecho cambiar la manera de pensar masivamente, es una pantallita metida en todos los hogares que tiene mucha trascendencia en la formación tanto más que en la información porque un adulto ya está formado pero un chico se está formando.
Las noticias políticas no son más que declaraciones. Es como el mundo del fútbol, los presidentes se calumnian, se intrigan, protestan, pero ¿quién gobierna los países? Las finanzas internacionales
Las noticias falsas son peligrosas, pero una falsa exposición de noticias correctas es todavía más peligrosa
La mejor forma de ejercer la buena lectura es tomarla como una disciplina implícita; en última instancia no hay más método que el propio, cuando uno mismo se ha moldeado a fondo.
No hay mayor goce espiritual que la lectura de los antiguos clásicos: su lectura, aunque de una media hora, nos purifica, recrea, refresca, eleva y fortalece, como si se hubiese bebido en una fresca fuente que mana entre rocas.