¿Cómo reconocer una obra de arte? ¿Cómo separarla, aunque sólo sea un momento, de su aparato crítico, de sus exégetas, de sus incansables plagiarios, de sus ninguneadores, de su final destino de soledad? Es fácil. Hay que traducirla.
Al final de la vida, si hay alguien allí que tenga que juzgarme, espero que lo haga en relación a si he vivido una vida honesta, no a si he leído determinado libro o si he sido bautizado. Si hay un dios al final de mis días, espero que no diga: 'Pero tú nunca has sido cristiano, así que vete en dirección opuesta al cielo
Lo provisorio amenaza continuamente con transformarse en definitivo, y lo definitivo amenaza no dejar de ser más que algo provisorio.
Declaro que la Iglesia no tiene la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que mi dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia