Dios ha creado al hombre como un animal sociable, con la inclinación y bajo la necesidad de convivir con los seres de su propia especie, y le ha dotado, además, del lenguaje para que sea el gran instrumento y lazo común de la sociedad.
Ser rico sólo tiene una desgracia: tener que convivir con otros ricos.
Creo que la imaginación es la principal facultad de la mente humana. La fantasía, la habilidad, el arte de usar y controlar la imaginación en narrativa es el mejor y el más feliz ejercicio en el uso de esa facultad, junto con la ciencia, que la usa para conectar hechos que parecen no relacionados.
Mi eterna preocupación es cómo salvar la distancia, conseguir que todos nos acerquemos y podamos sentir lo mismo porque todos somos uno. Veo el arte como una forma de conectar a la gente.
Desde hace más de un siglo el capitalismo está desgarrado por una crisis cultural profunda, abierta, que podemos resumir con una palabra, modernismo, esa nueva lógica artística a base de rupturas y discontinuidades, que se basa en la negación de la tradición, en el culto a la novedad y al cambio
Lo que he estado diciendo -el meollo de este libro- se puede resumir en dos sencillas normas: