No se entrará en batalla con un hombre aguerrido y terrible, sino que ganará tiempo, porque este es el que marchita el vigor de la tiranía
Ninguna Nación que lo sea realmente, puede prescindir de su brazo armado, como celoso y aguerrido defensor de la soberanía territorial, en todas sus acepciones. Sin él, la República pierde una condición prioritaria para la vigencia del Estado Nacional: la de garantizar el monopolio del uso de la fuerza dentro de la sociedad.
Alonso es el mejor piloto que hay actualmente en la fórmula 1. No hay otro como él. Es mejor que Vettel, que Hamilton y que cualquiera de los demás. Es rápido, tiene cerebro y experiencia y es agresivo al mismo tiempo. Es el más completo. Es listo, entiende al equipo y sabe lo que hay que hacer para llegar a tener el mejor coche
Aunque soy un conductor agresivo y lucho por el éxito, ciertamente no morderé a nadie, si es el ejemplo de Mike Tyson el que utilizamos...
Todas las guerras son santas, os desafío a que encontréis un beligerante que no crea tener el cielo de su parte.
Señor presidente de México, si usted quiere que lo respeten, respete. ¿Escuchó? Luego no vayan a decir que soy yo el que atropello, que Chávez es el peleón del barrio
Me subo a la moto y atravieso las calles en donde gente más extraña que tú y que yo se prepara para pasar un sábado divertido, un sábado a la altura de sus expectativas, es decir un sábado triste y que no llegará jamás a encarnarse en lo que fue soñado, planeado con minuciosidad, un sábado como cualquier otro, es decir un sábado peleón y agradecido, bajito de estatura y amable, vicioso y triste.
El bizkaíno es laborioso (Vez labradas las montañas hasta la cumbre); el Español, perezoso y vago (contemplar sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación). El Bizkaíno es emprendedor (...); el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale.
Nunca he tenido intención de ser un emprendedor
El mayor mal del vino es que empieza por agarrarse a los pies: es un luchador habilidoso
Nunca me han preocupado mucho los premios personales. El hombre no se convierte en un luchador por la libertad con la esperanza de ganar premios, pero cuando se me notificó que había ganado el Nobel de la Paz de 1993 junto con el Sr. de Klerk, me conmoví profundamente