El carisma no se compra. Se construye. Un hombre carismático es un filtro de estímulos externos e internos que se conmueve ante lo auténtico, que no intenta ser diferente, sino que se diferencia por lo que es.
Bajo la madreselva que en la reja filtró su encaje de verdor maduro, me perturbaba en el claroscuro de la ilusión, en la glorieta añeja...Cristalizaba un pájaro su queja...