Si el automóvil hubiera seguido el mismo ciclo de desarrollo que el ordenador, un Rolls-Royce costaría hoy cien dólares, alcanzaría un millón de millas por galón... y explotaría una vez al año, matando a todos sus ocupantes
De repente, ante los viajeros, apareció una colina. El automóvil la abordó como una tromba. Llovía a cántaros. Los relámpagos enviscaban el cielo con pegajosos resplandores. La colina, creciendo paulatinamente, se convirtió en montaña.
El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.
Así como tu carro corre más suavemente y requiere de menos energía para ir más rápido y más lejos cuando sus ruedas están completamente alienadas, tú avanzas mejor cuando tus pensamientos, sentimientos, emociones, metas y valores están balanceados
Así pues, la poesía, considerada como un vehículo del pensamiento, es especialmente impresionante debido, en parte a que obedece todas las leyes de intervención eficaz, y en parte porque al hacerlo se imita a la naturaleza mediante expresiones de emoción.
El cine es un vehículo de expresión, pero no estoy muy seguro de que sea un arte
Subió la Cenicienta a la carroza y su madrina le recomendó con mucho empeño que saliese del baile antes de medianoche, advirtiéndola que si permanecía en él un momento más, la carroza volvería a convertirse en calabaza, los caballos en ratones, los lacayos en lagartos y sus hermosos vestidos tomarían la primitiva forma que tenían.
Osea, que para que un sodomita se suba a una carroza con un tanga y una gorra de las SS, si vamos a abrir el metro
Hay una catedral descendente y un lago ascendente. Hay un pequeño carruaje abandonado en el soto, o bien bajando a toda prisa por el sendero, adornado con cintas. Hay una compañía de cómicos ambulantes, vestidos para la representación, divisados en el camino por entre la linde del bosque. Hay siempre, en fin, cuando se tiene hambre y sed, alguien que llega y os echa de allí.
Un carruaje bien rápido, rodando a distancia en la noche oscura y tirado por cuatro briosos caballos por caminos invisibles, ésa es mi idea de la felicidad.
La butaca que giraba en el vagón panorámico volvió a su memoria. Era como si viera su propia soledad, que giraba y giraba dentro de su corazón.
En el andén del tren del purgatorio preguntan quién quiere alquilarse un dormitorio en el vagón de la clase ejecutiva donde Dios, el Diablo y sus mortajas juegan los dos tu futuro a las barajas
Esclavos de ajenas pasiones y de su propia vanidad, sólo conciben la gloria en un carro triunfal arrastrado por adoradores. Prefieren una corona de cartón dorado, con tal que todos la tomen por oro buen a ley, a la inmortal corona del laurel sagrado que sólo resplandece en la obscuridad de la tumba.
La rueda más estropeada del carro es la que hace más ruido.
De pie frente a la sonrisa en la cabeza de un chancho recién horneado. No seas menos generoso.
Para el puerco todo es porquería.