Después de esa batalla sólo un loco coronel renunciaría a una gloria que jamás él logro entender, eligió cargar su armaco en un clavel
Tres Reyes llegaron; cesa de nevar. ¡La luna le ha visto, cesa de llorar! Su llanto de nieve cuajó en el pinar. Mil ángeles cantan canción de cristal que un clavel nació de un suave Rosal
Me clavo las espinas de las rosas que piso, mi nombre es Javi, pero tu diosa, tú puedes llamarme Dioniso
En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en cambio, las palabras son admitidas cuando ya están a punto de morir, gastadas por el uso, y sus definiciones rígidas parecen colgadas de un clavo