No se puede decir: nada es seguro, nada es probable, nada es honesto. Mejor errar por omisión que por comisión: mejor abstenerse de dirigir el destino de los demás, puestos que ya es bastante difícil conducir el de uno mismo.
La función intelectual de las dificultades es la de conducir a hombres y mujeres a pensar.
Asumimos una tarea hercúlea cuando el PP perdió en España. En 2004 supimos que verían en nosotros la referencia inexcusable. Asumimos el reto de liderar este partido a nivel nacional. Y conseguimos que el PP esté a las puertas de gobernar en España. He ahí el origen de todo lo que está pasando, ¿lo entendéis?
Mientras más auténticos seamos y más nos acomodemos a los tiempos que corren, más capacitados estaremos para liderar mejor la transformación de nuestras organizaciones.