Al hombre le gusta ver a su amigo humillado ante él; para la mayoría la amistad está basada en la humillación
Me sentía humillado y ofendido por la vida. ¿Cómo era posible que estuviese en aquella actividad, la más antipoética del mundo? Después de dos o tres años comencé a ser más humilde, a decirme: que se vaya al carajo el poeta.
Al suave viento del Este, colgado de la robusta rama de un roble, un gran duque que se había ahorcado agitaba los pies luchando por abandonar el reino de la absoluta certidumbre. Los idealistas descansaban tiesos en sus tumbas, implacable realidad. Qué cruel y afilada es mi pluma.
Tomé drogas durante 18 años y nunca estuve tan colgado como para decir: ¿sabes qué? ¡Los Kaiser Chiefs son buenísimos!