Hoy no lució la estrella de tus ojos. Náufrago de mí mismo, húmedo del brazo de las ondas, llego a la arena de tu cuerpo en que mi propia voz nombra mi nombre, en que todo es dorado y azul como un día nuevo y como las espigas herméticas, perfectas y calladas.
Y así he vuelto. Debí permanecer largo tiempo insensible sobre la máquina. La sucesión intermitente de los días y las noches se reanudó, el sol salió dorado de nuevo, el cielo volvió a ser azul. Respiré con mayor facilidad.
Era un barco de antigua escuela, más bien pequeño si acaso, todo él con un anticuado aire de patas de garra. Curtido y atezado por el clima, entre los ciclones y las calmas de los cuatro océanos...
Lucille fue la primera canción que me dio vuelta la cabeza, me hizo pensar: el rock esta aquí. De golpe, mi mundo fue del blanco y negro al tecnicolor. Fue un shock, pero me quede pidiendo mas. Nunca grabamos con el, pero durante una noche estuvimos tocando toda una sesión que fue impresionante. Hizo todos sus números viejos
Es igual a Papa Noel pero con pelo negro y aliento a vino.