Durante la ausencia de la mujer amada las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus piernas, se deslizan en los zapatos de hielo y empiezan a bailar desde tu cama hasta la inmensa sala del insomnio.
En el ring puedo quedarme hasta ser viejo y con canas, porque sé cómo pegar y bailar para desaparecer