La familia es una escuela de mutuo perfeccionamiento.
En el amor correspondido hay un mutuo esfuerzo físico y psíquico, mediante el intercambio de palabras, caricias, imágenes y proyectos.
La amistad es un perfecto acuerdo sobre las cosas divinas y humanas junto con un sentimiento recíproco de benevolencia y afección.
La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido, no en la mutua voluntad que los hombres se tenían, sino en el recíproco temor.