De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: Tuve una riña de enamorados con el mundo.
Los diarios publican títulos del tipo Oasis y la droga: el shock. Francamente, ¿por qué un shock? Sería mucho más sorprendente que de golpe se nos diera por ir a la iglesia todos los domingos. Oasis y la iglesia: el shock!.
Todas esas imágenes que alimentaron la primera mitad del siglo XX, en donde se prometía que con un golpe de varita mágica todo se resolvería, no las creo. Más bien creo que cada uno puede trabajar para hacer que su vida sea más satisfactoria.
La publicidad es el repiqueteo de un palo dentro de un cubo de basura.
Más que por la A de amor estoy por la A de asma, y me ahogo de tu no aire, ábreme alta mía única anclada ahí, no es bueno el avión de palo en el que yaces con vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro de las que ya no estás, tu esbeltez ya no está, tus grandes pies hermosos, tu espinazo de yegua de Faraón, y es tan difícil este resuello, tú me entiendes: asma es amor.