Pero el fuego de las baterías parecía enconado rabiosamente sobre las ruinas; algunos proyectiles habían roto los caños del estanque; a cada explosión las piedras volaban entre espesas nubes de humo negro y polvo; por sobre el césped se podían ver los muebles destrozados por la explosión, los cojines despanzurrados. Cada proyectil arrancaba de la tierra surtidores de cascajos.
La imprenta es un ejército de veintiséis soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo.
Fui, en la infancia, terriblemente feliz (...) Nunca me gustaron las muñecas. Para mis cumpleaños me hacía regalar arcos, flechas, hachas, rifles, cañones, soldados de plomo y esa magnífica carpa de indios que era mi gran orgullo.
Comerse un higo chumbo junto a una tapia encalada y saber íntimamente que el azar es una de las formas que adopta la luz del sol cada día, eso modela nuestra felicidad.
A los seis años yo cargaba un costal y sembraba papas. Marcaba los surcos en los que yo había sembrado cada papa. A los 4 ó 5 meses veía cómo, en el lugar en el que yo había colocado una papa, ahora aparecían 15 ó 20 papas. Eso me parecía mágico. Me sentía partícipe de esa magia.
La pobreza a menudo priva al hombre de toda virtud: es difícil que un costal vacío se mantenga derecho
Les tiras el balón y van como locos, como perros al hueso, igual
En el mundial 2006 comentando un partido de argentina,con Niembro alabando a Messi, hasta que este pierde el balón, a lo que Niembro dice Uh lo queme, a lo que Messi recupera el balon y el Bambi responde a este no lo quemas ni con una hoguera.
Cuando hay libertad del condicionamiento mecánico, hay simplicidad. El hombre clásico es sólo un paquete de rutina, de ideas y de tradición. Si sigues el patrón clásico, estás entendiendo la rutina, la tradición, la sombra. No te estás entendiendo
He visto arder la biblioteca de Sarajevo, he visto tipos muy poderosos hoy, que al día siguiente pedían de rodillas que no les matasen, he visto mujeres bellísimas, que eran las reinas de la fiesta, prostituirse al cabo de un mes por un paquete de cigarros. Y cuando uno ha visto esas cosas, las tienes en la memoria y con ellas escribes novelas, te das cuenta de que la posteridad importa muy poco.
Había trabajado duro para conseguir aquel din... bueno, los bancos y los mercaderes habían trabajado du... bueno, en alguna parte de la cadena alguien había trabajado duro para obtener aquel dinero, y ahora un tercio del mismo acababa de ser... bueno, robado, no había otra manera de describirlo.
Queremos que Google sea el otro tercio de tu cerebro