Bueno, sí, soy un criminal y hice un par de cosas que no debí haber hecho, pero todavía soy un ser humano, y la gente comete errores.
En nuestra opinión, poner en un pedestal de Lenin como un guía de todos los trabajadores del mundo no es nada más y nada menos que una malvada y criminal farsa cometida respecto a la humanidad engañada y oprimida, todavía cegada lo suficiente como para adjuntar a esta broma un valor definido y específico.