Para el hombre moderno, la casa ya no es una fortaleza frente a los enemigos, ladrones o demonios, sino un marco apacible, bello y liberador para vivir ligado a la naturaleza y protegido de los rigores climáticos.
Es en efecto cuando divulgo lo privado de mí mismo cuando más me expongo: no por el riesgo del escándalo, sino porque así presento mi imaginario en su consistencia más fuerte; y el imaginario es precisamente lo que ofrece un blanco a los otros, lo que no está protegido por ningún vuelco, ninguna dislocación.
No hay proyecto que sea blindado y si ese proyecto sale sin modificaciones, sabremos que el Congreso es la escribanía del Ejecutivo.
Cuando el amor comienza, hay un momento en que Dios se sorprende de haber urdido algo tan hermoso