El hombre superior no discute ni se pelea con nadie. Sólo discute cuando es preciso aclarar alguna cosa, pero aún entonces cede el primer lugar a su antagonista vencido y sube con él a la sala; terminada la discusión, bebe con su contrincante en señal de paz. Estas son las únicas discusiones del hombre superior.
La filosofía es la conducta que cada quien asume ante determinadas circunstancias, y como el género humano está sometido a vivir en condiciones semejantes, quienes se adelantan se constituyen en docentes. Así aparecen las escuelas. Pero cada quien es maestro de sí mismo
Julio. Tú quizá sueñas todavía con aquella antigua Iglesia en la que tú en compañía de algunos famélicos obispos hacías de ponttífice completamente inútil, sometido a la pobreza, al sudor, a los peligros y a mil inconvenientes.