El amor perfecto tiene esta fuerza: que olvidamos nuestro contento para contentar a quienes amamos.
¿Para qué intentar contentar a los que no se van a contentar?
La mejor manera de alegrarte es intentar alegrar a alguien
Generalmente, trabajamos más para enojar a quienes nos atacan, que para alegrar a quienes nos apoyan. En Chile me pasó esto último.