A nadie ha hecho rico el cultivo del ingenio.
La victoria en la guerra no depende completamente del número o del simple valor; sólo la destreza y la disciplina la asegurarán. Hallaremos que los romanos debieron la conquista del mundo a ninguna otra causa que el continuo entrenamiento militar, la exacta observancia de la disciplina en sus campamentos y el perseverante cultivo de las otras artes de la guerra.
En Andalucía todo es arte, la campiña verdinegra de las tierras de labranza y de los anchos olivares, la quebrada de las sierras y serrijones de más gallarda estampa, la luz inmaterial y pastosa de los cielos, la elegancia blanca de la cal que, como decía Federico, ponía desnuda y blanca la noche.
Y esta 'tierra' (el cuerpo de Cristo) fue excavada y arada con los clavos y con la lanza; y de ella se dice: La tierra excavada dará fruto a su tiempo. La carne de Cristo, traspasada, dará el reino de los cielos.
La fuerza de una cultura reside en su capacidad para abrirse a otras, para integrarlas e integrarse en ellas. No importa cuán diferentes sean, señala Habermas, todas comparten algunos principios, Ninguna cultura tolera la explotación de los seres humanos. Ninguna religión permite la matanza de inocentes. Ninguna civilización acepta la violencia o el terror.
Después del egoísmo la principal causa de una vida insatisfactoria es la carencia de la cultura intelectual.