También en estos tiempos, a despecho de los que niegan a Dios, la tierra está muy cerca del Cielo.
Espérame y volveré a despecho de mil muertes. Los que no me esperaban quizá dirán: Tuvo suerte. Ellos no comprenderán que en el rigor del combate tu esperar me salvó. Mas cómo sobreviví, sólo tú y yo lo sabremos, pero tú supiste esperar como nadie esperó.