La naturaleza del universo, valiéndose de la sustancia del conjunto universal, como de una cera, modeló ahora un potro; después, lo fundió y se valió de su materia para formar un arbusto, a continuación un hombrecito, y más tarde otra cosa.
Que las obras que han de sobrevivirte empiecen también a vivir por ti: tarde les llega la gloria a las cenizas.